las huellas que los caminos dejan
nos van dibujando
un mapa en el alma,
no somos barcos a la deriva
ni plumas al viento
que mueren en el silencio,
somos flechas arrojadas al vacío,
piedras nocturnas
que no nacieron para flotar.
la precisión del pincel de Dios
nos deja imágenes preciosas
dibujadas con lágrimas
sobre la cara
porque en el lugar más estrecho
solo cabemos dos
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