los espejos quemados
buscan sus rostros en nuestros cuerpos
y las trivialidades de la mañana
(el frío y la nausea)
nos esperan en el baño
por dentro
la vislumbre de haber cruzado la frontera
se empeña en quedarse
no puedo distinguir
entre la sed y el vaso
por eso me siento
a esperar que el telón caiga
sobre todos
y que la noche eterna
nos secuestre
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