no se porqué
pero la vida se empeña
en quitar los agarradores
la ruta hacia El Dorado
no ayuda
ni con los barcos suspendidos
de los arboles
ni con las flechas venidas
del vacío
ni con sus difuntos esparcidos
por todas partes
pero andamos
como por senderos opuestos
aunque perseguimos lo mismo
unas caricias blancas,
un techo bajo la lluvia,
y un espejismo muerto.
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