no hemos salido todavía
de la estación,
el reloj es confuso,
los gritos, la expectación,
el hambre,
el llanto,
el ritual de la espera,
la luz que adivinamos
detrás de las nubes
cerrar la puerta con llave
para no volver
aprender a volar,
acudir a la tercera llamada
para volvernos infinitos
jugar a ser nuestros propios dioses
porque el hastío
que en la hoguera reside
no reclama otra consecuencia.
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