martes, 27 de mayo de 2014

en el año 33

se llora para pagar con lágrimas
el alquiler de la vida

es esta la imagen
de la víspera eterna
de una maravilla de amor infinito

navego a la deriva
no obstante
con la esperanza de llegar
sano y salvo

la noche nos caerá encima
otra vez
lo se muy bien
y tendré que acostumbrarme
a estas lágrimas negras

pero ya no le tengo miedo
al amanecer
del domingo.

lunes, 26 de mayo de 2014

Actos finales

no hemos salido todavía
de la estación,
el reloj es confuso,
los gritos, la expectación,
el hambre,
el llanto,
el ritual de la espera,
la luz que adivinamos
detrás de las nubes

cerrar la puerta con llave
para no volver

aprender a volar,
acudir a la tercera llamada
para volvernos infinitos

jugar a ser nuestros propios dioses

porque el hastío
que en la hoguera reside
no reclama otra consecuencia.

domingo, 25 de mayo de 2014

Un día de estos

no es verdad
que haya palabras para todo
las noches (por ejemplo)
no permiten que existan
nombres perfectos
para los matices
que le dan a las esquinas

estoy de viaje
dejaré los adioses
y las lágrimas
en el baño
de la siguiente estación

se me ocurre
que la próxima vez
no será la última


sábado, 24 de mayo de 2014

Música vieja

las velas se rehúsan
a morir
desangradas
ahí
donde todos pueden verlas,
prefieren tragarse sus entrañas
y seguir en la escena

las sillas de madera
suman la frustración del árbol
al cansancio cotidiano,
no son como las sillas
que ya nacieron cansadas,
ellas
al igual que yo,
ignoran si en verdad
el mundo ya existía
antes de nosotros.

viernes, 23 de mayo de 2014

Mientras llueve

el café con leche
y su sabor a melancolía
me acompañan
a mi ruta
por la vigilancia perenne
de las fachadas
que lloran de frío

jueves, 22 de mayo de 2014

La carreta

sobreviviente
de siglos en erosión constante
agarrado del pasamanos
con el agridulce olor
del cansancio

la piel se me quedó en todas partes
en la cafetería
en la sala de espera
frente al escritorio
y en el baño

el aire pintado de luz
me abofetea
siempre que puede

y cierro los ojos


miércoles, 21 de mayo de 2014

Wabi sabi

me siento a ver
nada más,
que las aves se marchitan en el aire,
la lluvia en verano
me recuerda
que el calendario
se va muriendo
de anorexia.

el alma debe ser líquida
y pesar sobre la espalda
eso explicaría la pena
de los jorobados
cuando marchan a casa.